
"Cuando María ya había dado a luz en el pesebre en Belén sabiendo lo que se venía, dado la orden del emperador de aquel entonces, decidieron marcharse, José caminando y María arriba del burro con el niño Jesús en sus brazos. A cierto punto, el niño lloró de hambre y fue entonces cuando se baja María de la mula, se acomoda en una roca y comienza a amamantar a su hijo. De repente, gotas de la leche con las que María alimentaba a Jesús, salpicaron sobre la piedra en la que se encontraba sentada. Luego, recogieron sus cosas y se marcharon, quedando aun intactas las gotas de leche derramadas por María. Luego de un tiempo, en ese lugar, la roca en la que se apoyó María comenzó a ponerse blanca, si blanca, pero blanca como la leche".
Nuestra Señora de la Leche
Iglesia Divina Providencia de Santiago de Chile
